Ana es la mujer que no aprende,
en su voluntad de ayudar, pasa a una actitud servil sin darse cuenta. Sus
parejas no le han ayudado bastante sino que han aprovechado el servilismo para
encontrarse bien, en sus momentos de debilidad física.
Pero a pesar de todo ha seguido
teniendo contacto con ellos, pues su pensamiento de: es mejor tener a alguien
que encontrarse sola. Y una y otra vez vuelve a caer en los mismos errares.
Ella es una mujer que puede
entablar conversación con cualquiera, aunque entonces comienza una catarata de
palabras, como una necesidad de verter pensamientos que llega a saturar al
oidor. Con lo cual es fácil que desconecte el interlocutor.
Su necesidad de comunicar es tan
grande como la de aprender, pero olvida que se aprende más oyendo que hablando.
Por otro lado los problemas de
los demás, tanto físicos como emocionales los siente como propios y busca la
llave para solucionarlos. Con ello, si ella tiene pocos problemas pues se llena
de más. Siendo un bidón muy pesado para transportar todos los días. Si lo
dejara entonces surge un sentimiento de culpa por no haberse interesado lo
máximo posible. Con ello, siempre esta mal.
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