Luis
tiene una discusión con su amigo Juan. Quien lo pueda ver desde
fuera, puede afirmar que es una tontería por lo que se encuentran en
esa posición, pero ellos, dentro de la misma se van acalorando y
comienzan a sacar cosas del pasado, precisamente las que más daño
pueden hacer. En el transcurso de la misma, van saliendo otras cosas,
como quien abre la puesta de un armario atestado de cosas, en que van
cayendo una detrás de otra, sin control. Solo puedes ver que la
habitación se ha llenado de trastos y tocara colocarlos poco a
poco, con la consiguiente incomodidad de la nueva colocación.
El
sentimiento parece irreconciliable, han salido demasiadas cosas,
aparentemente ocultas y que no deberían estar aguardando espacio y
turno de salida.
Juan
y Luis se miran a los ojos, tristemente cerrados, como queriendo
interiorizar las diferentes situaciones. Ambos han abierto esas
puertas y se dan cuenta que ya no queda nada en el interior. Se dan
un abrazo y se ríen de como han estado guardando tantas cosas,
ocupando el espacio de otras cosas, han sabido darle la vuelta a la
tortilla para encontrarse mejor. Lo que guardaban no era necesario
para ellos.
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