Luis
es un gran ilusionista, con las palabras logra hacer transformaciones
que dejan, boquiabiertos a su público o interlocutores. Siempre es
buscado para realizar esos números que parecen mágicos. Todo el
mundo desea ser engañado para que de la sorpresa salga una sonrisa,
al final esta hace aparecer un estado de animo próximo a la
felicidad. Meta a seguir en el caso de todas las personas. No importa
si el numero lo has visto varias veces, el objetivo es la aparición
de una mueca alegre en nuestra cara. Aquí comienza todo el misterio.
Luis
sabe de ello y su habilidad consiste en trasformar un truco nuevo, en
otro novedoso, siendo su base la misma.
En
un banco de la calle hay un hombre, sentado con una chistera. A su
paso se quita el mismo y extrae un conejo, como no, de goma. Luis
sonríe y le guiña un ojo. Sigue su camino y al pasar por un jardín
cercano un ruido, precede a un surtidor de agua, proyectado con gran
fuerza. El resultado es que queda empapado a la vez que es proyectado
hacía atrás.
Toca
volver a casa y cambiarse de ropa. El problema está, sus papeles
estas mojados.
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