Aun
hoy es de día. La tierra no ha terminado de dar el giro que oscurece
la energía del sol. Es el momento donde los tonos naranjas han
realizado su aparición y comienza el cambio de la rotación
Juan
está sentado en una terraza callejera pero al final del parque se
divisan los colores. Ve como la gente mayor comienza a acelerar su
paso para que no les caiga la oscuridad encima, es la consigna del
miedo a la falta de luz, pues es como si los fantasmas tomaran cuerpo
y por tanto cumplen su función. Hay que evitarles como sea,
curiosamente es una consigna que funciona en todas las personas
llegada una edad. Los coches siguen su ritmo frenético de arrancar y
parar, según los diferentes movimientos producidos en las calles y
hasta algún bocinazo sirve de válvula de escape, de alguien que no
puede reprimir su impotencia para afrontar las cosas.
Juan
disfruta de su bebida mientras espera al amigo perdido en el tiempo
pero no en la cabeza.
Intenta
recordar cosas que les unieron para sacarlas en cualquier momento de
la conversación. El teléfono suena y precisamente dice la
imposibilidad de asistir. Mientras las farolas se encienden.
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