jueves, 2 de junio de 2016

EL OVILLO DE ANA




Entumecida hecha un ovillo en su cama, Ana intenta conseguir su personalidad, al haberse sentido desmembrada por los acontecimientos que en estos días han ocurrido.
Difícilmente encuentra la salida por el enredo mental, manifestado físicamente.
A penas ha conciliado el sueño, múltiples veces ha abierto los ojos en busca de una realidad que la saque de ese bucle, del que parece no poder salir.
Por fin levanta su cuerpo para recobrar una postura que rompa su aletargamiento. Salga de ese capullo, representado por la cama y su envuelta de sabanas y mantas.
Y lentamente, como no, se incorpora a una realidad diferente, donde como en las imágenes, de los insectos, saliendo de su espacio cobertor.
Ana así encuentra una necesidad que la tiene entumecida. Estira sus brazos y sus piernas cogen un ritmo de baile, que la permitan sentir los dedos de las manos y los pies. Mientras abre la ventana en busca del frescor de la mañana, que cambie el espacio cerrado y un aire reconcentrado.

Se ha pasado de ovillo a madeja, parece lo mismo pero, desde luego, no es igual, la realidad ha cambiado. Ana sale del aletargamiento y siente lo que le rodea, hay una diferencia.

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