Ayer
es ayer, esa es una realidad inamovible, pero lo que no podemos hacer
que es ayer, que es pasado, sea determinante en nuestro presente.
Comparemos
con una habitación donde cada cosa está en su lugar. Si las cosas
están desordenadas podremos tropezar con ellas e incluso caernos. Si
nosotros dejamos a nuestros pensamientos, pasados, por en medio.
Nosotros tarde o temprano podemos topar con ellos, con diferentes
consecuencias. No se trata de ser un obsesivo con la colocación y el
orden, pero si saber que una cosa importante es voluminosa y por ello
condiciona nuestro presente, que es lo único que tenemos. Lo
ocurrido o lo que vendrá no esta en nuestras manos porque, nuestra
habitación, no esta cerrada y se interrelaciona con otras muchas,
formando la parte de un edificio que se llama vida.
Nosotros
somos una parte muy importante del edificio, pero siempre desde
nuestro plano, no somos determinantes, pero si cambiamos nuestros
pensamientos, como por arte de magia. Influyen en la colectividad.
Cuando una persona aprende, el colectivo aprende, tenemos una
conexión con el resto de personas y del medio natural.
Papeles
que pasan desapercibidos pero que son muy importantes en el gran
edificio, llamado vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario