Alguna
vez busco sus cosas en sitios infrecuentes, por ver si pudiera
habersele pasado por la cabeza, el dejar algo que no encontraba.
Juan
se fué obsesionando con el tema pues, consideraba, que le suele
ocurrir con frecuencia. El siempre ha sido una persona despistada,
porque no hacía mucho apremio de las cosas que realiza.
Tras
hablarlo con amigos, le indican que vaya al medico para que le recete
la quimica necesaria para corregir el problema.
Aquí
inicio el cambio de su vida, despues de pedir cita con su medico de
familia, que le realiza unas preguntas sencillas para ver el grado de
retentiva, le dice que tiene que pedir cita para el neurologo, para
valorar su grado de olvido.
Tiene
suerte y la cita es en un mes, coloca el papel de la citación en la
puerta de entrada, como si fuera un recordatorio necesario, pero para
que ha puesto ese papel en la puerta, luego lo leera. Evidentemente
llego el día de la cita y se olvido del mismo y del papel que lo
recordaba. Hasta que llamaron sus hijos para interesarse por el
resultado de la consulta.
Juan
reconoce no saber de que cosa le hablan.
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