La presa retiene el agua para
servir de depósito en días de calor y escasez. En época de lluvias llena su
contenido hasta invadir espacios que no tenía. Al principio genera conflictos
por el espacio que va a ocupar pero luego se valora que gracias a ese bien
indispensable, se puede disfrutar de ella todo el año.
A veces nuestros pensamientos se
quieren llenar como una presa, la necesidad de tenerles guardados para poder
usar en cualquier momento. Es una cosa que solemos hacer, quizás con el símil
anterior, pero está claro que todo no vale para todo.
El tener retenido una serie de
actos, pensamientos, no puede, siempre, llegar a buen puerto. Porque siempre
esta el problema de poderse desbordar, con lo cual el resultado es tan nefasto
como desalentador. La persona se encuentra fuera de si, en una situación
parecida a la depresión, donde no encuentra la salida, al daño ejercido,
siempre por esa acumulación motivada por la acumulación.
Siguiendo con el ejemplo
pretendemos reforzar los cimientos de la misma, pero la naturaleza siempre esta
por encima, nunca por debajo de las previsiones, por ello, siempre, existe una
posibilidad de que ocurra, con lo cual, los vaticinios sobran.