Parece extraño pero parece que
cuando falta la razón, se puede reinstaurar con la violencia. Nadie se quiere
hacer protagonista de ella, pero en el fondo se piensa que es la única manera
de reponer lo que se cree que se tiene por justicia, por supuesto de cada uno.
Como si existiera un caballero
que a golpe de espada diera la justicia que uno espera.
Con el pensamiento de la
violencia no es deseable, pero si hace falta se justifica, se tiende al
equilibrio. A esa balanza que devuelve la estabilidad en nuestra vida, ante
aspectos que a cada uno tiene un significado y vistos desde fuera pueden ser
representados como banales.
Todos esos elementos que
pretenden devolver el equilibrio se transforman en todo lo contrario y si se
juntan varios se convierten en una
manera de ser, muy diferente de la que se tenía.
Los caballeros con espadas se
encuentran muy bien en el mazo de la baraja de cartas. Pero solo allí, pues si
salen de su contexto forman otra cosa que no existe o deforma la realidad de
cada persona.
Por supuesto que no es nuevo se
lleva utilizando desde los primeros pobladores y seguimos sin aprender.
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