jueves, 27 de octubre de 2016

JUAN TOMA SUS ZAPATILLAS




Juan toma sus zapatillas y con su pantalón de deporte y camiseta, comienza a surcar las calles para ir a los espacios más abiertos donde el suelo es tierra. Siente la diferencia del terreno uniforme de las aceras o el asfalto de las calles y siente como uno es para coches y el otro es para caminar, o correr, con su superficie irregular. El sol estará más o menos fuera, pero siempre hay reflejo de su luz, aunque unas nubes grises le oculten.
Al sentir sus piernas en movimiento nota un poder similar a  otras personas,  con tener: dinero, mando, felicidad.
Juan se siente afortunado por no haber sufrido muchas lesiones y poder seguir teniendo la fuerza para ir a cualquier sitio en menor tiempo que si fuera paseando.
Al volver siente el agua de la ducha, como desprende el sudor acumulado o el barro adherido a sus piernas.
Ese sentimiento de poder, no de competir, le hace sentir mejor y que repita varias veces, a la semana,  la experiencia motivadora.
Opta por ir solo, pues así no se condiciona a horarios ni intereses personales, que no son propios.

El aire entre a mayor velocidad que el paseante, algo deja.

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