Estando en una novela negra,
donde no importa la gente que fallezca o sea asesinada. El encargado de
resolver los problemas, busca en todo su alrededor en busca del ejecutor o
ejecutores. Pierde de vista el teatro para encontrar al protagonista. Sobrepasa
las historias del tema para encontrar al autor, con ello demuestra su pericia y
su razonamiento. Al final del libro será recompensado como se merece. Y si hay éxito
de lectores, entonces se convierte en una saga. Es decir el filón por donde
seguir imprimiendo libros con su consiguiente beneficio económico. Pero al
buscar el árbol se pierde de vista el entorno que compone el bosque, donde este
se encuentra.
La novela no repara en producir
muertes, olvidando que detrás de cada fallecido se encuentra un puñado de
personas, que cuanto menos quedan desamparadas. Por ello se suele elegir
personajes alejados de la sociedad, marginales que poco importan al conjunto. Total
ya están fuera, poco importa la desaparición. Pero la realidad, muchas veces,
supera a la ficción y es un lecho donde se producen cosas similares que
demuestran comportamientos iguales a los novelados. Donde seres vivientes creen
estar ante una película y por ello se muestran tan asepticos.
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