lunes, 2 de enero de 2017

EL JARDÍN DEL ÁRBOL






El jardín tiene un árbol, robusto que sobrevivió a los desmanes cometidos en las urbanizaciones de las grandes ciudades. Su tronco robusto es el símbolo del barrio, junto a él, se han vivido mil historias, Sus ramas han servido para acomodar columpios. Convenientemente prohibidos para no acelerar la torsión de sus ramas. A sufrido talas mal realizadas, lugar de evacuatorio de orines y hasta refugio de algún beso, primerizo de miradas indiscretas.
Todo el mundo conoce el jardín con el nombre de Jardín del árbol.
En otoño se viste de color amarillento y en su base deposita los montones de hojas que los niños recogen y tiran hacía arriba como si fuera una lluvia, manejada a su antojo. En invierno se ve desposeído de su vestido y muestra su esqueleto profundamente nerviado. Pero es en la primavera cuando alcanza su máxima belleza con la explosión de cientos de flores blancas, para pasar a los brotes verdes que le dan la forma de paraguas tan buscado en verano para defenderse del sol justiciero y el calor consiguiente. Una iniciativa popular quiso dotar de nuevos árboles de la misma especie sustituyendo a los anodinos pinos que se ven atacados por una enfermedad.

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