jueves, 5 de enero de 2017

EL OCHO TUMBADO






El infinito es una palabra que te llena de miedo porque define una totalidad inabarcable. Es como mirar al cielo y no poder vislumbrar el final del mismo.
Esa sensación encontrarte diluido como una gota en un océano. Representa como su símbolo, un ocho tumbado. Lo que esta arriba esta abajo en un circulo donde se empieza pero no se acaba, un laberinto con un único sentido, donde tienes que seguir porque sino no sales. Y realmente no puedes salir de  ese bucle en el que te introdujiste.
Si te dicen que eres una persona entre millones en todo el mundo, te puedes sentir pequeño o grande, pues eres parte de esa población o también, parte del universo, por tanto un miembro más con pleno derecho y fortaleza.
Aquí se juntan dos adjetivos contrapuestos el miedo y la fuerza o seguridad, solamente nosotros elegimos que queremos ser. Dentro de estos conceptos, uno nos baja nuestra frecuencia hasta hacerla inaudible y la otra la sube con todo lo que ello conlleva, para nosotros y por tanto para el universo.
Elegimos el ocho tumbado como forma de recuerdo, siempre como un compromiso con la vida y con ella, una alta frecuencia vibratoria.  

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