Una
vez se escribió una canción sobre unas escaleras que suben al cielo, la canto
un grupo de rock y la hizo famosa.
Antiguamente
se decía que los hombres construyeron una torre, muy alta para librarse de
inundaciones producidas por Dios, como castigo a los humanos.
Siempre
se ha querido subir, en nuestra conciencia, para equipararnos al ser supremo.
La idea de poder y fuerza en contraposición a la que cree tener el hombre. Esto
ocurre por olvidar que nosotros somos parte de un todo y dentro de ese todo, también
este Dios. No somos versos aislados o hijos pródigos. El problema surge cuando
queremos separarnos de los demás, de la naturaleza, del cosmos. Entonces nos
sentimos solos, débiles, es cuando surge la palabra miedo, esa que nos
aterroriza y queremos combatirla con el poder, como un sinónimo utilizamos la
fuerza como característica, principal.
De
la música, de la leyenda vemos reflejos que nos caracterizan, desarrollamos la
inteligencia pensamos que avanzamos, pero sufrimos las consecuencias de ese
desprendimiento de la totalidad. El medico sabe mucho sobre su especialidad
pero ignora, que el hombre es una totalidad, y como tal se manifiesta.
La
totalidad es todo, valga la redundancia, eso somos.