La
importancia de las ideas, solo es la que nosotros queramos que sean. Esto no
quiere decir que sean lo más importante, pues estas se pueden resumir en las
necesidades básicas de cada persona. Pero nosotros, por arte de magia, en
algunas otras las hacemos un papel importante, tanto que hasta llegamos a
cuestionar nuestra existencia o el valor nuestro en ella.
Las
representaciones pueden ser de cualquier tipo y pueden llegar a ser obsesiones,
condicionantes de nuestro pensamiento. Podríamos compararlo a los cristales de
colores que nosotros, anteponemos, a nuestros ojos. De esa manera nuestro
cerebro interpreta la realidad con referencia al color del cristal con que
estemos mirando. Lo vemos tan claro, u oscuro, como el filtro que hayamos
colocado frente a nuestros ojos. Lo podemos discutir con cualquier persona de
la seguridad que nos proporciona nuestra vista, uno de los órganos importantes,
que nos conecta con el mundo, pero no único, pues otras personas dan más
importancia a lo que oyen, otras a lo que saben, otras a lo que sienten, otras
a lo que huelen. Por ello la realidad pasa sus filtros que nosotros ponemos y
luego interpretamos, una vez pasados por los diferentes coladores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario