Parece
mentira como la fecha de tu cumpleaños puede influir tanto, como ocurre a María.
Los días anteriores ha vivido unas sensaciones de inestabilidad de desequilibrio.
Que repercuten en su estado de ánimo.
La
manera de vivir una vida diferente dentro de su estructura normal. Los síntomas
de madurez, la hacen ver una nueva etapa en su vida. Donde el estado de miedo
hace su aparición con más glamour que sentido. Pero María no está en una
armadura y siente el aire y el frescor del tiempo en su piel, no tiene nada que
la proteja más allá de ella misma.
La
duda también asomo su manto y tantas apariciones crean un descontrol en una
normalidad, inventada. Creada con los vaivenes de las cosas y decorada por una
cabeza, ansiada, de crear situaciones.
Comienza,
desde muy temprano a recibir llamadas de felicitación, con lo cual su
autoestima recibe una subida de energía.
Pero
según sigue recibiendo más llamadas está, se paraliza e interpreta como
normalidad, con lo cual se estanca y para su estimulo. Curioso mecanismo que
nos hace disfrutar para pasar a ser normalidad y como consecuencia rutina. Parece
como si no controlara nuestra cabeza.
María
enciende las velas.
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