Es
extraño como el dinero se ha depositado en nuestras cabezas y se ha convertido
en un Dios, sustituye cualquier base moral. La justificación es que gracias a
él, podemos conseguir cualquier cosa, libertad, amor, salud… Cualquier cosa es
susceptible de conseguir por ello ronda las cabezas de todos los seres humanos.
La información, del mismo ha llegado hasta los lugares más insospechados y recónditos,
siendo un objeto de deseo. Es como la llave mágica que puede abrir cualquier
cerradura.
Con
él, olvidamos cualquier principio moral, incluyendo la propia vida. Y valores
como la amistad pasan a un plano inferior por arte de magia.
Cuando
se muestra la volatilidad del mismo, se hace historia para mostrar la evolución
del hombre y demostrar que todas las ideas de dominio y expansión se han
logrado en su nombre, con el deseo imperioso de poseerlo. Al final su obtención
es un sinónimo de seguridad frente al miedo. La energía, que se desarrolla,
para obtenerlo va paralelo con el temor. Por ello se necesita más, comparable
con la ingesta de alcohol en momentos de bajo estado de ánimo, al querer remontar,
consumimos más, con el resultado que todos sabemos. Estar más hundidos. Triste
resultado.
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