domingo, 10 de abril de 2016

CORRESPONDENCIA






La correspondencia llega a su carpeta de entrada, casi con la misma velocidad que es enviada. Juan solo tiene que tocar la pestaña de recibidos y recibe la información requerida.
Su ordenador portátil le permite que cuando exista una conexión wifi, pueda disponer de este servicio, que tanto acerca y tanto aleja del resto de personas, curiosamente se tiene para una comunicación más viva y solo hace que sea en el tiempo de envió. La cercanía se pierde, ocurre paralelo al teléfono móvil. Tienes la oportunidad de hablar con cualquier persona en cualquier momento y casi, en cualquier lugar.
Juan se resistía a estos cambios pero: todo el mundo lo hace. Ahora tiene dos instrumentos que portar y recargar. Puede ser un drama el encontrarse sin batería o en un nivel bajo, de la misma. Se convierte en algo que no puede uno aventurarse, o dejarle olvidado en casa. Son cosas que no se pueden permitir. Se ha cambiado los conceptos ya es un instrumento imprescindible y hasta dependiente. La mirada se dirige hacía el mismo durante bastantes momentos de nuestra vida, suene o no. Hasta el reloj ha desaparecido de nuestras muñecas para estar en esa máquina, de comunicación.

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