El
anillo de plata con brillantes piedrecitas, se lo regalo Juan a María. Pero en
uno de sus despistes no sabe dónde lo dejo, desde luego dentro de su casa, pero
ha mirado en todos los rincones y no aparece.
Juan
le reprocha su despiste, pero a veces, él también tiene los mismos, con lo cual
no ahonda en el mismo.
María
ha recordado el día que lo llevo por última vez, pero no llega al momento an
que se lo quito. Juan había hecho un esfuerzo económico importante por
ofrecerle el mismo, su economía no es muy boyante y para él, es una muestra de
cariño. María le gusto el detalle pero no le da tanta importancia, la
preocupación es por su pareja.
No
tiene que ser, la pérdida, como una salida de discusiones, ni llegar a un
enfrentamiento que en vez de unir dispersa alejando sentimientos. María se lo
hace ver, Juan lo entiende pero no lo comparte, se da cuenta que una grieta
empieza a aparecer en su relación. Por la mañana al coger su frasco de colonia,
en la parte posterior aparece la joya. Ilumina su sonrisa y corre a enseñárselo.
Allí estaba, son sus palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario