Albuence es un pequeño pueblo en
el interior. Ha visto como se ha ido despoblando cada año.
Un pequeño río es lo único
destacable. La iglesia, que dejo de funcionar hace años no tiene renombre
porque los incendios sufridos a consecuencia de los rayos ha sido reconstruida
de cualquier forma y así está. Medio derruida y reino de las zarzas, únicas que
han encontrado sentido al edificio.
El resto de las casas llevan el
mismo camino salvo la casa de Juan y Ana que es la casa habitada. Apenas viven
de lo que les aporta la huerta y de la pensión de Juan. No tienen medio de
locomoción y solo la ayuda de unos primos en un pueblo cercano les abastece de
lo que necesitan.
Afortunadamente gozan de buena
salud y no tienen el camino, de la gente de su edad, médico y farmacia. De eso se libran. A primeros de mes van a
cobrar su paga para poder pagar los gastos de luz, teléfono, gas y alimentos
que necesitan. Tienen la suerte de no ser un enclave frió, lo que hace unos
inviernos suaves para ellos y su cosecha.
El pueblo no desaparece del mapa
por ellos. Son vida.
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