Siguiendo, en línea recta, en
teoría me tengo que encontrar la ciudad a la que me dirijo. Pero la sinuosidad
del camino, que serpentea montañas y un pequeño río, hace que dudes. Hay una
pista las poblaciones siempre se crearon donde hay ríos que proveen el bien
necesario para la subsistencia. Pero la vegetación, que surge en torno a él, te
desvía una y otra vez hasta que empiezas a dudar una y otra vez. El sol esta
muy alto y te vale de orientación pero no de confirmación. En estas
circunstancias se encuentra Juan, decidió, en su caminar, desviarse de la
carretera y cansado como estaba, optó por ir en sentido mas recto, pero olvido
que la línea recta no siempre es la mejor decisión. Y observa, en su cansancio,
haberse equivocado, pero es tarde para volver. Sus piernas necesitan descanso y
eso hará en la siguiente sombra, no es momento de lamentaciones, solo él sabe
porque tomó esa decisión que le esta llevando a cuestionarse su manera de
proceder y su manera de pensar.
Su cuerpo puede haber descansado
pero su mente está fatigada, solo quiere llegar y descansar. Pero ha abierto la
maquina del tormento, su cabeza.
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