Alberto cuando vemos a una
persona obesa, caminando por la calle, la sentimos como torpe, lenta, todo lo
lejos que presenta la palabra ágil.
Si, Juan, y hasta un sentimiento
de pena hacía ella.
No nos damos cuenta que a nuestra
persona vamos adosando kilos, con nuestros pensamientos, nuestras ideas,
nuestro pasado y nuestros ideales. En principio nos encontramos reconfortados,
pero cuando iniciamos nuestro camino nos vemos como la persona entrada en
carnes que habíamos observado en la calle.
Pero Juan tu crees que hasta este
sentido.
Es un símil que puede hacernos comprender
la influencia nuestra y de nuestro posterior comportamiento. Hemos puesto
tantas barreras, como al final nos encontramos, profundamente agobiados, eso
modifica nuestra manera de ser y de concebir las cosas, por tanto perdemos la
esencia nuestra. Sin darnos cuenta hemos acumulado una mochila muy cargada de
peso, deseamos el parar y descansar. Perdemos nuestra libertad y se instaura en
nosotros el cansancio. Ese que nos coarta y modifica nuestra conducta y nuestra
manera de ser.
Ahora entiendo la frase “ligero
de equipaje”.
Por ahí va, el peso son nuestra
manera de concebir las cosas. La manera que manejamos el motor de nuestra mente,
con pensamientos peso.
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