Juan se levanta de la cama, hace
una meditación y marcha a la piscina a nadar durante cuarenta y cinco minutos. Come
un copioso desayuno e inicia el camino al trabajo. Esta es su rutina, pero lo
hace levantándose pronto, como queriendo tener más horas al día.
De nada vale todo el esfuerzo
realizado si luego a la primera de cambio se altera con un comentario o una
acción con la que no esta de acuerdo. Todo el control que ha querido hacer con
su cuerpo y su mente queda diluido, por unas creencias que dificultan su
bienestar. Le da miedo enfrentarse a ellas y por más que lo intenta, siempre
tropieza en la misma piedra.
Entonces, al darse cuenta, busca
ayuda para vencerlo. Curiosamente en el autobús en el que va, oye un comentario
entre dos chicas jóvenes, donde encuentra la clave para llevarlo a cabo.
Ha sido el tener la necesidad de
superar un obstáculo, solamente eso, cuando la vida le ha facilitado la
respuesta. Ese comentario entre las chicas, en una conversación banal, ha sido suficiente para encontrar su camino. La
meditación de mañana será de agradecimiento, de encontrar la respuesta cuando
se tiene la duda obstáculo.
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