La cartera comienza con un hilo
que sale de su lugar habitual. Se tira de él para cortarlo. Al día siguiente
aparece otro en otro sitio, vuelta a proceder de la misma manera. Pero sin
embargo el proceso sigue y ya son varios los lugares donde los hilos pierden la
compostura. Hoy si que toca emplear la tijera, y vaya, parece como si quedara
bien.
El deterioro sigue su proceso.
Curiosamente parece haber perdido su unidad y presenta una imagen de dejadez.
Parece que es el momento de
cambiar por una nueva.
Juan reflexiona que todo ocurrió
por un hilo del cual tiro hasta que se partió. A partir de entonces es como si la estructura
se hubiera debilitado, hasta llegar a una fase de mayor deterioro. Comparable
como la vida que llevamos, sin darte cuenta por una dejadez, se arregla
intentando separar al órgano díscolo, se consigue un arreglo de la herida en
falso, por ello vuelve a supurar hasta crear una infección, de más difícil
arreglo, dejamos de tener el articulo impoluto y por tanto hay que cambiarlo
por otro nuevo. Seguimos con los valores consumistas, que se implantan en
nuestra cabeza y rigen nuestras vidas.
Juan vuelve.
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