Ella
es la favorita en el concurso de la canción, jóvenes promesas
intentan abrir un camino a su pasión. Creen haber encontrado el
atajo para conseguir el éxito o la fama que lleva unido. Donde se
une la admiración y el haber subido unos peldaños en la montaña
del triunfo.
Los
nervios hacen aparición y traicionan los meses de ensayo, con un
resultado, lamentable que deja la aspiración, de muchas personas,
cercenadas su vocación, tras el fracaso obtenido.
Otros
achacaran su no triunfo a intereses obscuros del jurado, nunca un
análisis de su mala actuación o la calidad de su música.
Siempre
los problemas serán por los demás, no vayamos a encontrarnos
heridos, pues en las heridas siempre se sufre, la vida es corta y
elegir el camino del dolor no es apetecible, por ello siempre se
eligen los tramos que faciliten un ascenso más rápido.
Los
técnicos de sonido multiplican su trabajo para obtener un resultado
digno de su función laboral. Al igual que los electricistas, atentos
a que todo salga bien.
Los
presentadores, intentan dinamizar el concurso con una sonrisa y
material irónico, no siempre entendido por todo el público.
Comienza
el espectáculo pero una tormenta aparece rauda.