Adolfo
presenta una rodilla machacada por los esfuerzos pasados y su exceso de peso.
El medico solo le ofrece la posibilidad de operarla, pero sin atreverse a darle
una buena solución tras la misma. Le ofrece la posibilidad de pensárselo.
Ante
la posibilidad de su cojera permanente opta por mirar terapias alternativas. No
quiere ser el eterno cojo y quiere seguir disfrutando de sus paseos. Lo primero
es ponerse a adelgazar.
Habla
con diferentes terapeutas y uno le comenta que su problema de rodilla tiene que
ver con un miedo a avanzar en el futuro. Adolfo afirma que no tiene miedo al
mismo.
Pero
al salir de la consulta empieza a dar vueltas sobre lo oído, comenzando a hilar
situaciones que no comprende. Con lo cual acuerda una nueva cita con este
terapeuta. Una vez desposeído de sus defensas afirma que tiene razón, una ve z
dicho es como si se hubiera quitado unos kilos de encima, su cuerpo esta ligero
y su rodilla no nota las molestias que le llevaron allí.
Inicia
las comidas frugales desintoxicadoras y su estado de ánimo comienza a mejorar.
Curiosa la unión de pensamiento y sentimiento de bienestar físico.
Adolfo
comienza a sonreir nuevamente.
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