viernes, 13 de mayo de 2016

EL DESBORDAMIENTO DEL RIO




El rió ha crecido con las lluvias recientes, ha encontrado lugares por los que campo libre en otros días. Ahora, a capricho de vecinos, se ha puesto lo que se ha querido, obviando los cauces que ha tenido. Ahora es el lamento por las zonas anegadas y por el deterioro de genero almacenado o de los muebles cubiertos de barro y otras basuras arrastradas.
El hombre siempre ha pensado que la tierra es su patrimonio, olvidando ser una parte de ella, con ella excluye a la naturaleza, árboles, plantas, animales y minerales que también la componen.
Esa idea de superioridad y de dominio, le trae como consecuencia un encontrarse con una debilidad que se manifiesta a cada acto de la vida. El cuerpo se resiente y hasta sus construcciones notan que no son más sino un elemento que ocupa una escala no finita. Nos alimentamos con plásticos que tienen formas y olores apetecibles, como queremos que responda nuestro cuerpo ante tan lamentable ingesta.

El volcán volverá a proyectar su fuego interior, sepultando  lo que encuentra a su paso, dando destrucción y fertilidad posterior. Curioso recuerdo, a quien se ha mostrado tan altivo, como el ser humano. Parte de un mundo.

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