jueves, 19 de mayo de 2016

EL OLVIDO DEL TELEFONO




A penas, se ha distanciado de su casa unos metros, siente que el aparato comunicativo, no esta en su bolsillo. Entra en una especie de pánico y decide regresar al hogar.
Sobre la mesa, cargando la batería se encuentra. Vaya solucionado el primer problema del día. Observa, si en este corto periodo de tiempo ha recibido un mensaje o una llamada. Y un relax se produce al comprobar que no ha ocurrido nada.

Vuelta a salir a la calle, pero esta vez más deprisa, por el tiempo perdido en la búsqueda del aparato. En su cabeza se recrea la película de un día sin el intercambiador de palabras. No consigue pensar que hubiera sido, la dependencia hacía la necesidad, hace que sea difícil imaginarla. Y hace no tanto tiempo, esta no seria posible, por no ser una necesidad social. Hasta de control de movimientos se convierte, el transmisor, donde se puede saber donde y el tiempo estado en cada momento del día en un ordenador central con millones de datos al respecto, tantos como usuarios existen, hasta los menores que comienzan sus juegos, en las pequeñas pantallas e inocentes mensajes, copiados del proceder de sus padres o sus hermanos mayores.

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