Las
manecillas del reloj se juntan en la misma posición, dos veces al día. Así
pensamos que todo en nuestra vida ocurre de igual forma, pero no es así,
estamos en continuo cambio, el hombre, sus células, mueren y nacen hasta un número
finito de veces. Por ello como somos ahora en este momento, es diferente al que
pasara dentro de doce horas, podremos llevar la misma ropa, el mismo semblante
pero para nada, seguiremos siendo iguales, nuestras neuronas van perdiendo esa
capacidad de regeneración.
La
tierra está dando vueltas alrededor del sol, sin embargo pensamos que el sol
sale con el alba y se mete con el ocaso. Ignoramos algo que se demostró hace
muchos años. Nos resistimos a implantar conceptos nuevos, pensando que seguimos
en el mismo sitio y sin embargo estamos en la rotación del planeta con nuevos
espacios, aunque lo que tengamos cerca, parece ser la misma cosa.
Todo
son apariencias que representamos en nuestra cabeza a capricho de nuestras
ideas que generan un mundo imaginario en el que, todo, lo sentimos como una
realidad, con tantos matices y decorados como hayamos sido capaces de
introducir en nuestro cerebro.
El
planeta sigue girando, todo parece igual.
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