Alguna
vez, Juan se ha encontrado en contradicción con las personas que le
rodean. Por encima de todo, el trata de ser coherente con su
pensamiento, por ello encuentra las limitaciones de las personas que
le rodean.
Existen
cosas que se hacen, en contra de nuestra ética, pero no pasa nada.
Para Juan esto significa una traición, por ello no lo realiza.
Se
le tilda de pusilánime, de inflexible, de no saberse adaptar a los
cambios.
No
lo niega pero quiere ser consecuente.
Su
posición ha espantado a personas conocidas, lo cual no le llena de
tristeza sino de orgullo de encontrarse en su camino.
Como
ejemplo, Juan se pone el una cola donde están dando un zumo de
frutas, nuevo, por el que quieren promocionarse, al llegar su turno,
la chica le da dos unidades, el rechaza la segunda y sale de la fila.
No entiende el derroche, pues si el tiene dos otra persona se quedara
sin él.
Cosas
tan simples, no las puede aceptar, otros salen de la cola para
volverse a colocar en última posición y obtener un envase más.
Bebe
su zumo y se dirige para expresar su opinión sobre el mismo. Casi
nadie rellena.
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