Se
reúnen en un cine para festejar el aniversario del compromiso se ayuda a
pueblos necesitados, en mucha distancia. Muestran los resultados divididos en
un antes y un después, mediante la aportación mensual de una pequeña cantidad
de dinero. Hacen ver que, los donantes, son los verdaderos sostenes del
proyecto. Con lo cual el ego de cada asistente empieza a llenarse. Con la ley
del mínimo esfuerzo se sienten los reyes del proyecto. Sin entender que los que
están allí, con casi nada tienen que hacer lo máximo. Tienen que resolver
situaciones como la de crear un jardín en medio de un desierto. Por dónde
empezar. A veces se cuentan con expertos muy valiosos pero de que vale tener un
personal muy cualificado sino existe el laboratorio donde ellos ejecutaban su
trabajo. Es diferente el no tener y pedir y como mucho en dos días se obtiene,
a pedir y, con un poco de suerte, lograrlo en el plazo de dos meses.
Pero
donde apenas nada existe, cualquier cosa es más que nada. De ese principio se
empieza a seguir con su trabajo diario. Su esfuerzo que empieza a dar frutos en
muy corto espacio de tiempo. La ilusión realizada.
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