Desconexión es cuando retiras el
cable o el sistema a un núcleo central. Con lo cual esta muy bien, pero que
utilidad tiene un aparato si para la única función que se creo no lo cumple.
Entonces surge la respuesta de solo emplear cuando nosotros queramos.
Suena fácil pero sin darte cuenta
hemos entrado en un mundo en el que no se puede estar desconectado, pues hasta
donde crees que así lo estás tu sigues enchufado. Formas parte de un entresijo
en el que parece estar cuando tu quieres, surge la palabra libertad, pero ese
laberinto te cifra de coordenadas que indica el tiempo y el lugar donde te
encuentras, con lo cual la idea quimérica, ha desaparecido.
Tanto la zona donde nos
encontramos, lo que vemos, en que gastamos nuestro dinero, el ocio. Todo
aquello que nos cuadricula para estar conectado.
Hasta las preguntas más tontas de
los formularios te colocan en una posición cuantificable con lo cual cruzando
datos se puede tener un perfil, bastante bien ajustado de quienes somos y hacía
donde vamos.
La quimera del control sobre las
personas esta día a día más cerca.
El collar nos lo hemos puesto
nosotros, casi sin darnos cuenta.
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