LA OFICINA DE ATENCIÓN CIUDADANA
Juan sigue sentado en la silla,
que le ve adoptar posturas, cada vez más raras. Delante de él, está un libro y
le hace compañía mientras espera la llegada de su turno en una oficina donde
realizar unos tramites. Cada cambio de numero va precedido de un zumbido que
hace que todos los congregados fijen la atención sobre él, aunque falten veinte
números, hasta el suyo.
Resulta difícil la concentración
ante tanta distracción y murmullo, en bajo, eso si.
Las mesas de atención llevan su
sistema lentamente, son profesionales y saben como tienen que hacerlo, aunque a
la hora del desayuno se abandonen para dejar todo el sistema en manos de una
persona, ellos volverán a la hora convenida y se tomaran su tiempo, para
reanudar su trabajo.
Juan decide finalizar su lectura
para ver lo que esta en su entorno, pero pronto le surge el nerviosismo por la
lentitud que se imprime y se levanta para hablar con una mesa que esta siendo
demasiado lenta en su incorporación. La respuesta que recibe es que hay menos
trabajadores desde la crisis.
Juan vuelve a su silla y sopesa
si hubiera mas personal se agilizarían las cosas o se retrasarían más.
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