A alguien la discusión subiera de
tono, por ello empleaba argumentos que pueden hacer daño, continuamente los
utiliza, para que el resto de espectadores vean en que situación se esta
poniendo, pero Juan sigue entrando al trapo. Sin razón aparente para dar la
impresión de desequilibrio, sobre todo ante testigos. La estrategia es una
denuncia para deslegitimar a él.
Hace tiempo, sus amigos, le
advirtieron, pero no ha sabido controlarse y ante la provocación ha
reaccionado, como no debería.
El que ofende ha sabido salir
entre el tumulto y entonces ya no tiene sentido el seguir en una trifulca que
falta un actor. Juan queda desequilibrado. Hablando alto contra nadie. Al darse
cuenta busca al que le ha ofendido, pero ya no esta. Poco a poco se deshace el
corro y aparece un coche de policía. Recaban datos pero como no hay personas
enfrentadas piden desalojar la acera. Pues montones de curiosos han hecho corro
para saber el motivo de la trifulca.
Alguien dice que ha visto correr
a un hombre y se ha metido en un coche que le esperaba.
Juan le toca aprender que ante
una provocación debe dar el tiempo suficiente para dar una respuesta, no
desproporcionada.
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