miércoles, 3 de agosto de 2016

EL BAILE COMO TERAPÍA




El baile se inicia con las primeras notas de la orquesta. Un numero de personas permanecen ansiosas por mover el cuerpo al ritmo que los instrumentos van marcando.
Es el momento de balancearse de contorsionarse y buscar el movimiento común con los otros congregados.
Han elegido una música que permita desinhibirse. Los más vergonzosos se dirigen a la barra del bar, para conseguir el punto para  dejar la timidez y unirse a los movimientos de brazos y piernas del resto de congregados. La norma hoy es bailar y bailar, dejando los problemas un poco aparcados y sacar el movimiento que hace parecernos rígidos y no cambiantes.
Los músicos saben la consigna y evitaran tocar canciones que accedan al corazón para permitir salir lo que cada uno lleva dentro.
La terapia ha comenzado ochenta personas se han puesto de acuerdo para llevarla a cabo. El local es lo suficiente grande para permitir espacios que no limiten la expresividad de nadie, ni siquiera las columnas que hay por medio lo conseguirán. El volumen no es atronante pero si involutorio.

Es un experimento, donde la persona que lo guía, ha puesto las normas y el objetivo. Es el momento de actuar, divirtiéndose, saliendo.

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