Julián lleva bastantes años en el
trabajo que ocupa, pero han puesto un chico en practica, de esos que se les
paga poco y se les exige bastante, llamado Juan.
Juan desde el principio, con gran hambre de saber, va formulando sencillas
preguntas que se pueden aplicar al sistema de trabajo.
Julián que está desmotivado va diciéndole,
la tontería que seria aplicarlas, pero poco a poco, se va dando cuenta que lo
que en principio era superfluo, puede ayudar y no se necesitan muchas
modificaciones para realizarlas.
El maestro, desde la sencillez va
aprendiendo, mientras el alumno se va motivando más y surgen nuevas ideas. Juan
tiene la necesidad de convertirse en una esponja para aprender todo lo que
pueda y Julián recibe el estimulo para dejar el tedio, en el que había entrado,
para estar motivado e ir al trabajo con una nueva ilusión, pues cuando enseña
está aprendiendo.
Es como cuando se inyecta savia
nueva a un arbusto que se ha quedado estancado, empieza a reverdecer y sus
frutos son mayores. El aspecto ha cambiado gracias al aprendizaje de la
sencillez, no de los gruesos volúmenes del saber.
Lastima que el periodo de Juan es por tres meses.
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