Cuando cae la tarde empiezan a
desaparecer las personas mayores de las calles y de los comercios. Ni siquiera
la visita a los médicos, se realizan en ese periodo.
La noche significa recogimiento,
pues grandes peligros acechan en las calles, siempre amplificado por la mala
visión, que nos hace estar más torpes. Pero también por la desconfianza hacía
el medio, que en teoría no controlas. Por ello el periodo de invierno es un
tiempo de menos salidas. Se justifica por el frío y los cambios de temperatura
de una casa a la calle.
Siempre hay razones para no salir
y justificar el quedarse en casa.
Los comercios encienden sus luces
para que el local este atractivo para realizar las compras, para que el genero
expuesto destaque. Por tanto llame a la puerta de nuestro consumo, el gran
valedor de nuestra civilización. Con el gravamen de la frase de todo cambia,
todo evoluciona y sin embargo los problemas siguen siendo los mismos. No
importa el siglo, nuestro ADN sigue marcando nuestras preferencias y nosotros
ponemos los condicionantes, que casi siempre, asumimos los que nos dice la
sociedad, así solo haremos lo que senos dice, es una manera de quitar la responsabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario