El nudo en el estomago, paraliza
su estar en la vida. Juan tiene sensación de nausea como si quisiera vomitar
pero no puede. Su preocupación va en aumento, no puede conciliar el sueño. Quizás
lo que comió anoche no estaba en buen estado, era una pregunta que viene a su
cabeza, como justificación de su estado físico.
Pero es difícil razonar cuando se
esta en este momento. Hasta que recuerda una conversación con su novia en la
que habo una frase que no digería, no le gusto mucho, pero se paso. Curiosamente
hablamos de digerir y de nausea lo cual nos da pista de su estado actual. Juan
ha vivido esa charla y, aun pareciendo, que son tiene importancia, se queda en
su inconsciente y en el tiempo de descanso aparece y crea una respuesta a nivel
corporal.
Juan acaba de comprender la
relación entre ambas situaciones y por ello mañana hablara con ella para
aclarar, las cosas.
Al poco la calma vuelve a su
abdomen y un sopor le lleva a conciliar el sueño reparador y conciliador.
Juan sabe que aclarara la
conversación y notara una calma que ira por todo su cuerpo, donde no hay nada
que rechazar.
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