viernes, 9 de diciembre de 2016

EL TRABAJO DEL FONTANERO






El fontanero iba de casa en casa arreglando desperfectos que el tiempo o el mal uso va produciendo en las casas. Su agenda esta ligada a una compañía de seguros, que le va facilitando los partes que los asegurados van informando. Su sueldo es ajustado, porque cada vez es más bajo, solo aderezado por hacer más servicios en menor tiempo, lo cual le obliga a no poner todo el interés que cada reparación lleva. Pero sigue la norma de que nada es eterno y por tanto finito.
En la época de usar y tirar se sustituyen piezas en lugar de repararlas, porque todo tiene un tiempo inferior a cinco años para ser cambiado y que la industria siga su evolución. Si los coches duraran mucho, la producción sería lenta. Pasa igual que con la ropa y hasta con los sentimientos.
La profesión se cala de la manera de ser de la sociedad y por tanto se adapta a los patrones generales.
Su lamparilla de soldar pasa casi al olvido y se arrincona en una esquina de la furgoneta. Donde se utiliza cada vez con menos frecuencia.
Un nuevo aviso en el teléfono le cambia el plan de hoy. Nuevo destino.

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