Una vez le preguntaron a un
anciano si le gustaría tener menos años. Moviendo la cabeza de un lado a otro
dice: no de ninguna manera. Pero usted tendría más vitalidad seria joven. El
hombre contesto mirando a su interlocutor a los ojos, si eso si pero perdería
mis vivencias y eso es lo que yo este como estoy, por ello no renuncio a
ninguno de mis días. Pues aunque me haya equivocado, a veces, me ha valido de
aprendizaje y gracias a él, me encuentro que soy feliz. Cuando era más joven no
lo era, tenía muchas preocupaciones, inquietudes, rapidez. Hoy todo eso no me
hace falta. Antaño podía llegar en poco tiempo a cualquier sitio, hoy tardo
mucho más, pero también hoy mi paso es diferente, lento seguro, pero voy
disfrutando del movimiento, aunque sea lento.
El entrevistador se quedo chafado
con la respuesta, la vida se contempla de otra manera, para unos es esperar que
llegue el fin de tus días. Para otros es una gran lotería el poder disfrutar de
un nuevo amanecer, aunque este nublado. Añadía, el anciano, estoy seguro que
todo lo ocurre es para nuestro bien, aunque digamos que mala suerte, sin
analizar.
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