Juan es un hombre multifacético.
En una, de sus múltiples ideas, se le ocurrió que el sonido puede cambiar
estados físicos, como el dolor, la inflación.
Con la emisión del sonido
aplicado a ciertas partes del cuerpo produciría una disminución del síntoma,
por medio de la vibración emitida.
Cuando lo comentaba, fue tomado
por lunático.
Pero su curiosidad, que le llego
de leer en algún sitio, que no recuerda. Le lleva a investigar que sonidos son
los aptos para su proyecto.
La tarea no fue fácil, no hay
mucha información sobre el tema, pero logro ponerse en contacto con personas
que nunca le hubieran acercado.
No se trataba de música, sino de
las frecuencias vibracionales, lo cual limitaba aun más, su campo de estudio.
Gracias a Internet pudo contactar
con algunas personas en países apartados.
Pero fue en una pagina perdida
entre los miles que aparecen donde otra persona publicaba su misma inquietud. Contacto
con ella y comenzaron una labor de intercambio mutua. Buscaron los aparatos, su
adaptación, para lo que ellos querían y comenzaron a buscar quien podría
comercializarlos, sin olvidar registrarlo, para que nadie aprovechara sus
ideas.
El encuentro fue muy emotivo, un
anciano, fue quien encontró allí.
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