La catedral como amplificador de
la energía que discurre bajo ella, producida por las corrientes de agua subterráneas.
Como canales que recorren nuestro cuerpo y la acupuntura consiguen equilibran,
por medio de agujas igual se pudo utilizar en la antigüedad con dólmenes y
menhires.
Ese altavoz que representa la
estructura del edificio que compone la catedral.
Como es una cosa que no se ve, la
energía telúrica, se desprecia pues vivimos en un mundo donde lo material lo
tangible es lo que verdaderamente cuenta, lo otro, con desprecio, son
especulaciones que no conducen a nada.
Afortunadamente existen personas
con diferentes criterios y gracias a ellos, se encuentran los matices que complementan
la gama de colores.
Desde la antigüedad se han
construido edificios a tal fin, pero las diferentes religiones han ido apropiándose
para su ascua, ese bien común, para su causa particular. Para transformar en un
beneficio material, justamente juntar amor y odio, tarea imposible como el
color blanco y el negro. Pero así se siguen construyendo religiones que nos
separan de nosotros.
La necesidad de protagonismo de
convertirse en líder espiritual, amolda ideas de un lado y de otro para
convertirse en unica y particular, diferente a las otras.
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