Acostumbrado a levantarse con el
trinar de los pájaros, hoy le ha parecido diferente, pero pronto ha encontrado
el motivo una nube se ha asentado sobre la ciudad y dificulta la visión, sobre
todo para los coches, que intentan evitarla, encendiendo sus luces, en las
ramas de los árboles se acumulan gotas de agua. Como la humedad que produce
sobre calles y aceras.
El despertador indica el camino
de sus próximos pasos. La circulación aumenta considerablemente, es curioso
como las inclemencias del tiempo tienen resultado sobre la utilización del
transporte privado, somos capaces de soportar atascos infinitos por no tener
que cambiar la libertad de elección, sobre el público o privado, en cuanto a
los desplazamientos.
Juan no tiene ese problema,
carece de automóvil, por ello encamina sus pasos hacía los mismos lugares.
Pero hoy el panorama es
diferente, pues las amplias vistas en las avenidas se ven mermadas y aportan un
panorama diferente. La cara de miedo aparece en las personas mayores, por ver
disminuida su ya mermada visión.
Sin embargo los niños desarrollan
su imaginación, como si, estuvieran en otro planeta, haciendo sus pasos más
lentos, lo que enfada a sus padres, por el retraso acumulado. Es novedad.
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