La luna aparece con todo el esplendor
que en su fase de llena, marca la luz de la noche. Unas nubes ocultan su cara convirtiéndola
en traslucida. Pero hay viento del oeste, que devuelve, una y otra vez todo su esplendor.
Hasta bien llegada la mañana, llega a definir su expresión, aunque pasa
desapercibida por el sol matinal.
Los perros dejan su aullido, primogénito,
que desespera a sus dueños por no querer recordar su pasado innato, ahora viven
en otra realidad y por tanto deben olvidar su pasado, que no tiene nada que ver
con el actual. Sin embargo olvidan que ellos mismos, a veces, se manifiestan
como su cerebro reptiliano les indica. Independiente del estado del satélite.
Hoy saldrá de nuevo, pero carecerá
de un pedazo que hará olvidar la redondez.
En la ciudad se la olvidara, por
la gran cantidad de luces que tienden a ocultar la oscuridad y poder seguir el desenvolvimiento
normal de la vida que se produce a todas las horas, prolongando jornadas o
encuentros de parejas o amigos.
Nos vale para recordarnos que hay
más vida fuera de nuestro entorno o realidad, simplemente observando a los árboles
que nos rodean o las pequeñas macetas.
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