Cuando se levanta lo primero que
hace es dirigir su mirada hacía la ventana, que le indica el nivel de claridad
del nuevo día.
Si esta oscuro se refugia un poco
más entre las sabanas. No depende del reloj, su trabajo lo marca él y no
depende de nadie sino de su creatividad, por ello marca sus ritmos por impulsos
diferentes a los de la ciudad donde vive, donde todo el mundo corre y busca
vencer al tiempo, para sentir que ha empleado bien el mismo y por ello tiene
una pequeña sensación de triunfo. Pero ello tiene otra visión con el tiempo que
le sobra de haber conseguido un poco más, lo derrocha mirando una pantalla. Justificaran
que es su momento de relax, sin entender que ese tiempo empleado en relajarse,
si lo hubiera realizado cuando hace cualquier actividad, no necesitara ese otro
tiempo.
Juan le costo mucho este
aprendizaje pero intenta llevarlo a cabo y nota que los resultados son
satisfactorios, al menos para él.
Es difícil ver que la vida son
presentes, no futuros o pasados, norma establecida a nivel social y parece que
gravada a fuego en nuestras mentes.
Siempre se puede aprender. Juan
lo sabe.
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