lunes, 25 de julio de 2016

EL NUEVO DÍA DE JUAN




Cuando se levanta lo primero que hace es dirigir su mirada hacía la ventana, que le indica el nivel de claridad del nuevo día.
Si esta oscuro se refugia un poco más entre las sabanas. No depende del reloj, su trabajo lo marca él y no depende de nadie sino de su creatividad, por ello marca sus ritmos por impulsos diferentes a los de la ciudad donde vive, donde todo el mundo corre y busca vencer al tiempo, para sentir que ha empleado bien el mismo y por ello tiene una pequeña sensación de triunfo. Pero ello tiene otra visión con el tiempo que le sobra de haber conseguido un poco más, lo derrocha mirando una pantalla. Justificaran que es su momento de relax, sin entender que ese tiempo empleado en relajarse, si lo hubiera realizado cuando hace cualquier actividad, no necesitara ese otro tiempo.
Juan le costo mucho este aprendizaje pero intenta llevarlo a cabo y nota que los resultados son satisfactorios, al menos para él.
Es difícil ver que la vida son presentes, no futuros o pasados, norma establecida a nivel social y parece que gravada a fuego en nuestras mentes.

Siempre se puede aprender. Juan lo sabe. 

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