La lejanía no es solo la distancia que separa un objeto o
una persona se otro u otra, sino la distancia anímica en la que colocamos a eso
que llamamos remoto.
Juan sabe que puede estar junto a Ana pero encontrarse muy
lejos de ella.
Los factores cuantificables que
hemos puesto para pesar, medir son creaciones
humanas por ello son relativas. Son necesarias para ponernos de acuerdo entre
varias personas o la sociedad, en general.
Sin ellas, el control del tiempo,
por ejemplo no seria posible. Pero siempre sin olvidar que el tiempo no existe.
La distancia tampoco. El peso tampoco.
Todo ser humano vibra en el
espacio.
Quizás da vértigo meterse en esas
reflexiones piensa Juan, pero también es necesario que las cosas que nos
parecen muy importantes, no lo sean. De esa manera nos liberamos de una carga que nos puede asfixiar y hacernos encontrarnos
a disgusto con la vida que llevamos.
Ana no se mete en estas
profundidades porque, según ella, es más realista.
Pero al hablar con su compañero
algo de ese mensaje queda dentro de ella y la hace ver otras cosas, que su
realidad, se lo impide.
Juan sonríe y le da un beso.
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