Juan
aumenta de peso de una manera grande, cada vez se mueve menos, que achaca a sus
dolores dorsales y aumenta su estado anímico deplorablemente, no tiene ganas de
comunicarse y eso le aísla, su cuerpo se lleno de líneas curvas y su peso hace
que con cualquier movimiento resople, le es difícil cualquier tarea. Se hace
una victima de la televisión y le da igual el programa que pongan, cojera una
cerveza y unas patatas fritas y se estirara en el sofá de cualquier manera.
Ana
su mujer al ver el deterioro que esta sufriendo le insta a buscar ayuda, pero
la respuesta es siempre la misma: la que necesitas ayuda eres tú, yo ahora
estoy con los dolores de la espalda, me operaran y todo volverá a ser lo mismo.
Ana
le dice que los cuerpos humanos no son como los talleres de coches, donde se
pueden cambiar las piezas. Pero Juan contesta: que sabrás tú.
La
relación llega a un deterioro que todavía vuelve más solitario y además
incomprendido.
Ana
mueve ficha y plantea el divorcio. Juan hace que no escucha porque no la cree
capaz de llevar una vida fuera de él. Pero Ana elige ganar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario