jueves, 28 de julio de 2016

LA REFLEXIÓN SOBRE LAS COSAS TRASCENDENTES




Después de reflexionar sobre cosas transcendentes. Juan se da cuenta que es como si revisara los pilares de un gran edificio, construido cada día. Siente que si modifica algún pilar, el edificio puede caerse como un castillo de naipes. Esto genera mucho miedo, pues si se cae, se podría producir la destrucción personal, como encontrarse sin valores.
 Lo que no sabe Juan es que si se caen unos se levantan otros y el edificio sigue su ritmo, menos alto pero seguramente más adaptable a sus necesidades. A veces, como cuando se compra una vivienda buscas el que tenga espacio, para seguir el consejo del refrán que dice: “que más vale que sobre a que falte” y se consigue una casa un tanto grande, según las posibilidades de cada uno, pero con el tiempo las necesidades son menores, convirtiéndose las habitaciones que no se usan en monumentales trasteros de cosas: “por si, hace falta”. Existen por tanto cambiar de edificio que hemos construido y sobre el solar comenzar uno nuevo a nuestra medida. Donde las cosas importantes se distribuyan de otra manera, adaptada a nuestras necesidades actuales, no las que tuvimos hace años.

Al aligerar de peso nos sentimos más ligeros.

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