Cuando se creía que se había
superado el obstáculo, aparece uno nuevo. Esto se parece cuando estás subiendo
una montaña y de pronto crees que estás en la cima, si te observas desde abajo
te das cuenta que no llevas la mitad del recorrido, pero la perspectiva te hace
creer que has culminado. Surgen por arte de magia nuevos senderos hacía arriba.
Tienes que seguir subiendo y entonces piensas que ha sido muy fácil la ascensión
pero te das cuenta que solo es un tramo, una simple etapa. Pero aun hay más.
La respiración comienza a
acelerarse y el cuerpo empieza a arrojar sudor, te sobra toda ropa.
El problema sigue cuando has
llegado a la primera etapa, pero surge la segunda y tienes la misma impresión,
las mismas sensaciones y vuelta a empezar, nuevo avance y ya te comienzas a
impacientar, con el cuando se acaba esto, sabes que es una asignatura a
aprobar, no te puedes retirar, pues todo ese camino no habrá valido para nada,
por ello tienes que seguir, por supuesto lleva un gasto de energía físico y anímico,
van de la misma mano. Por ello notan el mismo esfuerzo, hasta dolor muscular,
como las agujetas.
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