Es curioso como tratamos de
quitar nuestra responsabilidad para endosársela a otros. Como realizamos
cualquier malabar para hacer a otro u otros de nuestra decisión. La curiosidad
surge de la observación del comportamiento humano, para hacernos libre de
culpa, no hay mayor frustración que pensar que hacemos cosas mal. Eso nos crea
una inquietud similar a la del sentir que perdemos la razón. Por ello nos crea
un desequilibrio difícil de aceptar.
Nos rebelamos, por ello buscamos
chivos expiatorios, normalmente elegimos a los más débiles y curiosamente nos
cebamos en ellos como si fueran una gran terapia para eliminar frustraciones. Así
de majaderos somos, buscar a quien este por debajo para pisarles y colocarnos
encima para poder tener una mayor visión por tanto de poder. Volvemos siempre a
lo mismo. Obtención de esa barita mágica que nos hace ser mayores, porque nos
encontramos pequeños y buscamos los pequeños escalones para tener un status
superior. La pregunta es porque siempre tenemos la necesidad de ser otras
personas, sin aceptarnos como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos.
Pero sin tener la necesidad de ser otros, que son solo modelos marcados por nuestro entorno social.
Sin la necesidad de subirse sobre
nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario